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Producción y reflejo de eyección: juntos pero no revueltos

La producción y el reflejo de eyección tienden a confundirse con frecuencia. Más allá de la simple confusión, esto muchas veces significa interpretar de forma errónea algunas situaciones e incluso tomar algunas malas decisiones producto de ello.




La producción es la capacidad de nuestro cuerpo de crear leche materna. Esto se relaciona directamente con la estimulación del pecho. Por esta (y otras tantas razones) la libre demanda es tan importante, puesto que mientras más succione tu guagua, más leche producirás. La producción es dinámica y varía según la estimulación: Si tu guagua, por ejemplo, se enferma, crecerá su demanda, pedirá pecho más seguido, hará tomas más largas y tu producción aumentará. Si por el contrario, en alguna etapa comienzan a haber separaciones prolongadas, o la guagua está entretenida jugando y pide menos, producirás menos. La producción no se ve afectada por la cantidad de agua que tomamos ni por lo que comemos, tampoco por hierbas ni por factores emocionales.

La eyección de la leche es un reflejo del cuerpo que posibilita que la leche que produces salga de tu cuerpo hacia afuera. Es común los primeros meses, dado que la lactancia se está estableciendo y todo está “en rodaje”, que al amamantar de un pecho el otro pecho gotee un poco, razón por la cual muchas mujeres usan absorbentes de leche. Luego de un tiempo esto tiende a ceder, pero algunas continúan mojando sus absorbentes por mucho tiempo más.

Es un mito frecuente el pensar que si una mujer moja su ropa o la leche gotea con frecuencia es porque “es buena lechera” y tendría una gran producción de leche. Muchas mujeres se preocupan porque la del lado moja su ropa y ellas no, lo cual podría significar que no producen lo suficiente. No, la verdad es que no guarda relación y a decir verdad, el mojar la ropa y tener que cambiar de absorbentes una y otra vez es bastante tedioso y molesto.

Frente a situaciones de mucho nerviosismo, grandes disgustos y mucha tristeza (todo ello se traduce como estrés para el cerebro) el reflejo de eyección se enlentece, la leche tarda en salir del cuerpo; esta es la razón por la que tantas historias refieren “pasó X y se me cortó la leche”. Lo cierto es que no, la leche no se corta ni mucho menos de un minuto a otro, puesto que es la eyección y no la producción de leche la que se ve afectada. Para situaciones de este tipo, solo se necesita tener calma, paciencia y darle tiempo al cuerpo para retomar sus funciones y volver al equilibrio. En ningún caso se recomienda dar relleno para enfrentar esto, puesto que la leche está ahí, no se ha terminado y esa inocente mamadera podría mermar tu confianza y afectar tu lactancia de forma profunda.

Si la leche sale disparada y tu guagua se ahoga ante la dificultad de manejar ese flujo, otra vez es el reflejo de eyección haciendo de las suyas. P ara casos como ese se sugiere optar por las posturas de caballito o biológica, que pudieran facilitar la transferencia de leche. Puedes, además, extraer un poco de leche hasta que la presión sea menor para luego iniciar la toma. Si esta situación se prolonga, es importante que chequees el acople con detención, puesto que podría ser una respuesta de tu cuerpo ante un mal vaciamiento del pecho o ante un mal posicionamiento de la boca de tu guagua al pecho.

¡Lindas e informadas lactancias para todas! ✌️

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Jael Bitran A.
Mamá de Renata. Vegetariana hace 16 años. Psicóloga Perinatal, Asesora de lactancia materna Edulacta. Amante de las manualidades, la lluvia, la naturaleza y el chocolate. Tremendamente apasionada por los procesos de gestación, parto, lactancia y crianza. Enemiga acérrima de la violencia obstétrica y los mitos sobre crianza y lactancia. La lactancia de 3 años y 5 meses de mi hija como uno de los caminos más lindos que he recorrido.

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