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Pechos de Piedra, ¿bajada de la leche?

Uno de los problemas más comunes en lactancia y del que menos se conoce, o más bien, que se confunde fácilmente, es la INGURGITACIÓN.

Después de parir y cuando el parto ha sido muy medicalizado, suele producirse un edema vascular.  Esto quiere decir que todos los medicamentos endovenosos que se utilizaron en el pre parto, se van a los pechos, que además, se juntan con la bajada de la leche, produciendo una sensación de “pechos de piedra”.  Sucede alrededor del tercer día de vida del bebé.  Es bastante molesto y doloroso para la madre y puede dificultar el acople del bebé, ya que la areola está muy tensa.
Tiende a confundirse con una obstrucción o incluso mastitis, pero su sintomatología es completamente diferente.


¿Se puede prevenir?

Si, ayudan un montón el inicio precoz de la lactancia materna tras el parto y cumpliendo los tres puntos básicos de la lactancia:

  • Lactancia frecuente, a demanda y sin restricciones.  Evitar uso de fórmula y suero glucosado.
  • No usar interferencias como chupetes o biberones.
  • Técnica adecuada de lactancia, con agarre eficaz.

¿Y si se presentó igual la ingurgitación?

Calor: NO aplicar.  Éste vasodilata y aumenta el edema vascular, empeorando el cuadro.

Frío: Aplicar puede ayudar a bajar la inflamación del pecho, pero también puede hacer que se contraigan los conductos, dificultando la transferencia de leche o incluso, puede provocar isquemia dolorosa en el pezón, por lo que se recomienda aplicarlo DESPUÉS de la toma, evitando el contacto con pezón y la areola.

PIS: (Masaje Presión Inversa Suavizante) Ayuda a descongestionar la zona de la areola, realizando cierta presión sobre ella.  Se consigue desplazar la acumulación de leche o líquidos que interfieren en el drenaje de la glándula. Pincha aquí  para ver vídeo.

Hojas de repollo: Se machacan los “nervios” de la hoja, con una botella de vidrio o uslero y se aplican tal cual sobre las mamas, con el sostén encima para afirmarlas.  Ayudan a desinflamar y bajar la sensación de afiebrado. Al cabo de un rato la madre puede retirar las hojas que habrán quedado como cocidas y el pecho estará mucho mejor.

Extraer leche: SOLO en caso de que el bebé no esté mamando eficientemente y no logre descongestionar el pecho.  Idealmente realizar la extracción de manera manual y solo hasta aliviar el malestar. El calostro/leche que se logre juntar, se puede ofrecer con cucharita para aprovecharlo.

RECUERDA: la lactancia no debe ser dolorosa.  Si presentas molestias o dolor que no logras resolver, PIDE AYUDA.  Contacta a tu asesora de lactancia o consulta con tu médico o matrona. 


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