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La crisis de los 3 meses

La crisis de los 3 meses es… ¡¡ufff!!  ¡Tremenda!  Es larga y compleja, puesto que es uno de los momentos en cuanto a lactancia que más brusco se presenta y que significa un cambio tanto para la madre como para su guagua.

  • Tu guagua no querrá mamar tan seguido, llegando a dejar pasar muchas horas, a veces incluso más de lo que parece prudente y cuando por fin se prende al pecho sus tomas son cortas y se muestra permanentemente inquieta, enojada e irritable.  Pelea permanentemente con el pecho, llora, se arquea o de plano lo rechaza.
  • La madre siente los pechos blandos, nota que ya no se le llenan de leche, lo cual la hace pensar que se ha quedado sin leche o que de un minuto a otro su producción ha disminuido tanto que no es suficiente para su guagua.
  • Puesto que hay menos tomas y de menor tiempo, durante este mes puede que el bebé suba menos de peso.
  • Las tomas son muchísimo mejores de noche o al dormir siesta.

Este es el establecimiento de la lactancia.  Ha llegado el momento en que comienzas a producir justo lo que tu guagua necesita ya que tu cuerpo ya se ha ajustado a su demanda, por ende tus pechos ya no producen además un poquito más “por si acaso” como antes, si no que ahora la bajada de leche se relaciona directamente con la estimulación que reciben los pechos los primeros minutos de succión de la guagua.  Lo anterior quiere decir que tu guagua deberá esperar un par de minutos para obtener la leche que antes recibía luego de unos segundos y esta nueva regla del juego no le parece nada bien, lo cual demuestra protestando con fuerza.
Producto del propio desarrollo alcanzado a esta edad, tu guagua estará mucho más pendiente de todos los estímulos a su alrededor, ahora que ve y escucha con mucha más claridad cualquier cosa le distrae, todo le llama la atención, lo cual conduce a que las tomas de pecho sean aún más agitadas e interrumpidas.


No tengas miedo.  Tu guagua a estas alturas es experta en succión, por lo que logra tomar lo que necesita en un tiempo mucho menor al de antes.  El que tus pechos ya no se sientan tensos ni llenos no quiere decir nada, puesto que son productores de leche y no almacenadores; basta con que tu guagua estimule para que la leche se produzca.
El comportamiento de tu guagua, de mucho llanto, irritabilidad e inquietud tardará un rato en desaparecer.  Ya mencioné que esta crisis es particularmente difícil y larga, ya que toma alrededor de un mes el que todo decante y vuelva la calma.  ¡Ánimo!  Parece eterno, pero te prometo que llega a su fin.

Algunas recomendaciones que pueden ser de ayuda: cambiar de postura para amamantar, darle pecho a tu guagua mientras caminas o te mueves con suavidad, amamantar con un portaguaguas.  Busca espacios donde hayan menos estímulos visuales y auditivos para que tanto tú como tu guagua logren conectarse y relajarse un poco y así sea menos difícil la toma.

Claves para superar esta crisis: Paciencia, entrega, confiar en la capacidad para alimentar a tu guagua, no dudar de tu cuerpo, saber pedir ayuda, delegar todo lo que puedas respecto de la casa y otras cosas que puedas dejar en manos de otros, paciencia y otro poquito más de paciencia.

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Jael Bitran A.
Mamá de Renata. Vegetariana hace 16 años. Psicóloga. Asesora de lactancia <a href="http://www.edulacta.com/">Edulacta</a>. Amante de las manualidades, la lluvia, la naturaleza y el chocolate. Tremendamente apasionada por los procesos de gestación, parto, lactancia y crianza. Enemiga acérrima de la violencia obstétrica y los mitos sobre crianza y lactancia. Amamantando felizmente “hasta que las velas no ardan”.

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