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En búsqueda del acople correcto

Debemos tener claro que la lactancia no debe doler y que cuando duele, es signo de que hay algo que mejorar (y ojalá lo antes posible).

Es muy común escuchar a mamás que dieron el pecho o incluso, algunas que dieron por muy poco tiempo por esta misma razón, decir que duele, que así no más es, que uno se acostumbra.  No, no debemos acostumbrarnos al dolor. Amamantar a nuestras crías debería ser siempre placentero y feliz, un momento de relajo y conexión, no de sufrimiento y tensión.  Al comienzo, es normal sentir cierta sensibilidad en los pezones, ya que es un estímulo nuevo y bastante frecuente con el que el cuerpo no estaba familiarizado, pero con el pasar de los días esta leve molestia debería pasar.  Si continúa y se torna cada vez más doloroso, estamos frente a un problema en el acople que debemos solucionar pronto.

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Los malos acoples son más comunes de lo que quisiéramos  y se deben a varias razones, entre ellas:
Partos muy intervenidos y/o donde hubo separación entre la madre y su guagua, sobre todo, durante las primeras horas luego de nacer.  El bebé nace con el instinto de succión a flor de piel y si no se le interrumpe, manipula y separa de su madre, lo más probable es que ambos logren un acople correcto sin mayores dificultades.
Factores físicos que a veces requieren de extra orientación ya que pudieran dificultar el acople, como los pezones planos o invertidos. A veces, incluso antes de que el bebé nazca, hay matronas o ginecólogos que erróneamente condenan con sus palabras a esa madre en base a su anatomía y la desesperanzan. Si este es tu tipo de pezón, no te desanimes ni te predispongas a una lactancia sin éxito, ya que con una buena técnica lograrás amamantar sin mayores contratiempos. Recordemos nuevamente que un buen acople se hace tanto en el pezón como en la areola, no solo en el pezón, por lo que su forma por si sola no debiese ser determinante.
Falta de referentes, ya que hace ya más de 2 generaciones que los amos y señores de la alimentación infantil han sido la mamadera y la fórmula y por ende es muy probable que tanto nuestra abuela como nuestra madre no hayan dado el pecho o lo hayan hecho durante muy poco tiempo, por lo que en este aspecto no serán de mucha ayuda y orientación, sino más bien pudieran transmitir grandes temores e inseguridades.
Esconder la lactancia, ya que muchos aún ven este acto tan natural y lleno de amor como un tabú, algo que hay que hacer en privado, escondida, tapada o solo en la casa, lo cual conduce a que muchas de nosotras a la hora de querer amamantar tengamos muy vagas imágenes de bebés amamantando (pero sabemos perfecto cómo poner una mamadera en su boca…)
– Mamaderas y tetes, los cuales dificultan aún más el acople, ya que el tipo de succión es muy diferente y luego, al poner al bebé al pecho, es mucho más fácil y recurrente que se hieran y cueste lograr un acople correcto y efectivo. Lo ideal es evitarlos por completo hasta que la lactancia esté ya establecida.

Un mal acople es el principio de muchísimas dificultades que si no son solucionadas a tiempo pudieran hacer que nuestras intenciones de amamantar a nuestros hijos lleguen rápidamente a su fin y quedemos con un pésimo y oscuro recuerdo de los inicios de nuestra maternidad.

Entre todos los problemas que pueden surgir, pudiéramos encontrarnos con dolor, grietas y sangrado, conductos del pecho  obstruidos, mastitis, producción insuficiente por mal vaciamiento del pecho, escasa subida de peso del bebé, etc.

Debemos considerar que algunas cosas que hacemos naturalmente no ayudan realmente con un acople que hasta ahora no ha sido el mejor.  La postura “de cuna”, la típica que se usa para dar el pecho al bebé, donde la madre está sentada, tomando al bebé entre sus brazos como abrazado contra su pecho, muchas veces no es la postura más cómoda ni adecuada cuando hay dificultades con el acople.  Como en todo, a algunas les ha funcionado perfecto, pero lo importante es que en este sentido, debemos abrir la mente a nuevas posturas que nos puedan ser de ayuda.  La postura “a caballito” o la “balón de rugby” resultan ser de ayuda en situaciones en las que la posición acunado no ha funcionado bien, como también la postura “acostada”.  Puedes intentar cambiando la postura y ver que tal, ya que muchas veces sólo con este cambio todo se soluciona rápidamente. (Personalmente, ¡las posturas de caballito y acostada salvaron mi lactancia!)

 

posicion para dar pecho
(Fuente original de la imagen aquí)

Al buscar un acople adecuado debemos fijarnos en:

– El mentón del bebé y su nariz están en contacto con el pecho, lo más cerquita posible.
– Tiene la boca bien abierta y una buena parte de areola dentro de su boca, no solo el pezón.
– Tiene los labios evertidos, es decir, como un pescadito.
– Puedes ver más areola por encima que por debajo de su boca ya que el pezón apunta hacia su paladar.
– Sus mejillas no se hunden como si estuviera tomando de una bombilla (pajita).
– No entra aire mientras mama ( no chasquea) y no se desacopla con facilidad.
– Su cuerpo está totalmente derecho, sobre todo su cabeza, que está recta y nunca girada.
– Una succión eficaz empieza con succiones cortas para estimular el pecho para luego pasar a succiones lentas, rítmicas y profundas; podremos ver y oír cómo nuestro bebé traga.

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(Fuente original de la imagen aquí)

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Algunos tips que te pueden ayudar:

  • Antes de comenzar a amamantar a tu recién nacido, presiona tu pecho y saca algunas gotitas de leche para cubrir pezón y areola, lo que ayudará a estimular a tu bebé con el olor de la leche y del pezón, como una invitación a acoplarse al pecho materno. No laves tus pechos antes ni después de cada toma, es innecesario y le quita a tu bebé la posibilidad de orientarse por medio de su instinto (ya hablaremos más acerca de las glándulas de Montgomery). ✅
  • Para facilitar un acople correcto al pecho, estimula con tu pezón el labio inferior de tu guagua para que abra muy bien la boca al activarse el reflejo de búsqueda y una vez que eso suceda, acerca a tu guagua al pecho (no debes acercar tu pecho al bebé, debes cuidar tu posición y estar siempre cómoda) y cuida que además del pezón, haya una buena parte de areola dentro de su boca. ✅

Si habiendo intentado diferentes métodos sigues con dolor y molestias al amamantar, ¡por favor no dejes pasar más tiempo y consulta a una asesora de lactancia materna!

¡Buenas y lindas lactancias para todas! ❤️

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Jael Bitran A.
Mamá de Renata. Vegetariana hace 16 años. Psicóloga. Asesora de lactancia <a href="http://www.edulacta.com/">Edulacta</a>. Amante de las manualidades, la lluvia, la naturaleza y el chocolate. Tremendamente apasionada por los procesos de gestación, parto, lactancia y crianza. Enemiga acérrima de la violencia obstétrica y los mitos sobre crianza y lactancia. Amamantando felizmente “hasta que las velas no ardan”.

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