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El biberón pirata

Antes de adentrarme realmente en el mundo de la lactancia y sus pormenores, nunca había escuchado del “biberón pirata”, para nada.  Me atrevería a pensar que la gran mayoría, aunque no sepan aún de qué hablo, lo han tenido muy cerca, quizás incluso sin saberlo.

No quiero demonizar la leche de fórmula ya que,  si bien la leche materna es inigualable en cuanto a propiedades y es en sí misma la leche que le corresponde y necesita la cría humana, es cierto que en algunos casos (muchísimos menos de los que en realidad la toman) requieren de este tipo de alimentación debido a diferentes condiciones de salud.  No estoy aquí ni escribo esto para juzgar o culpar a quienes han debido alimentar a sus bebés de esa manera, pero creo necesario que se sepa que la fórmula no es un asunto tan simple como siempre se ha hecho ver.

Se le llama biberón pirata a aquella mamadera de fórmula que se le administra al recién nacido con muchísima liviandad y a un nivel de normalización realmente abrumador.  Esa mamadera que se le da al bebé mientras la madre se recupera de la cesárea, esa “ayudita” mientras aún no le baja la leche, ese “rellenito” para que descansen mejor o, peor aún ese protocolo que, a espaldas de la madre, se realiza en neonatología para que los bebés, separados de sus madres, no lloren y duerman.  Si bien la intención de las enfermeras puede ser buena, hay ocasiones en las que esta simple acción puede ser perjudicial, puesto que se ha demostrado que la administración precoz e intermitente de mamaderas con fórmula durante la lactancia materna hace más propenso al bebé a presentar una alergia a la proteína de la leche (profundiza aquí).

 

Por definición, “se habla de Alergia a las proteínas de leche de vaca (APLV) cuando un individuo, tras la ingesta de proteínas lácteas, manifiesta una respuesta anormal.  Tras la exposición al alérgeno, el sujeto se sensibiliza y produce anticuerpos específicos para algunas fracciones proteicas de la leche.  Estas son las inmunoglobulinas E (IgE) especificas, IgE anticaseina, IgE antibetalactoglobulina. Después de una segunda exposición el antígeno se fija a las IgE y se desencadena una respuesta de diversa magnitud: es la reacción alérgica.  De todas las alergias alimentarias, es en la APLV en la que se producen más errores de clasificación, ya que la leche produce variedad de respuestas anómalas, alérgicas y no alérgicas, y también fenómenos de intolerancia, como la intolerancia a la lactosa, el azúcar de la leche.” (fuente original)

El que el estómago de un bebé recién nacido reciba leche de vaca adaptada para consumo humano y no la leche de su madre, implica que tanto sus inmaduros órganos como su sistema inmune tendrán que hacerse cargo de un alimento para el cual no están preparados ni reconocen como suyo: en ocasiones habrá bebés que al enfrentarse a la fórmula podrán digerirla e integrarla sin problemas, mientras que otros, sobre todo al enfrentarse a una administración pequeña y ocasional de proteína de leche de vaca, podrían tener una hiperrespuesta de su sistema y desencadenarse entonces una serie de dificultades a nivel de salud.

En resumen: El que el bebé tome una (o varias) mamaderas de fórmula no es tan simple.

La información más importante para manejar respecto del inicio de la lactancia y así no administrar leche de fórmula innecesaria es:

  • Para un recién nacido no existe mejor alimento que la leche de su madre, específicamente, el calostro que ella producirá en muy pequeñas cantidades luego del parto (ya sea vaginal o cesárea).  La bajada de leche se produce algunos días después del parto, lo cual es normal y esperable. El recién nacido únicamente requiere de calostro, lo cual lo nutre y entrega una altísima protección.
  • Es muy importante que la madre y su bebé no sean separados luego del parto y si esto no es posible, lo ideal es que la separación sea lo más breve posible.  Evitar dormir lejos del bebé en el período de hospitalización para poder ofrecer el pecho con mucha frecuencia y evitar que se le administren biberones pirata durante la noche.
  • Ofrecer el pecho luego del parto, ojalá, dentro de la primera hora de vida, donde el recién nacido se encuentra más responsivo y alerta.
  • Amamantar siempre a libre demanda.  Si el bebé se encuentra muy aletargado, estimularle de diversas maneras para que pueda prenderse al pecho, es decir, ofertar sin esperar la demanda del bebé, ya que en el caso de algunos recién nacidos, sobre todo en casos de nacimiento por cesárea, podemos estar frente a un bebé muy letárgico.
  • Pedir explícitamente al equipo médico que no se le administre fórmula al bebé y se estipule en la ficha médica de la madre/bebé.
  • Si se necesita por alguna razón médica que se le administre fórmula al bebé, esta debe ser hidrolizada.

Si quieres leer un poco más de este tema, puedes revisar otros artículos escritos por nuestras asesoras de lactancia materna sobre APLV aquí o acá.

¡Largas, lindas e informadas lactancias para todxs! 😊

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Jael Bitran A.
Mamá de Renata. Vegetariana hace 16 años. Psicóloga Perinatal, Asesora de lactancia materna Edulacta. Amante de las manualidades, la lluvia, la naturaleza y el chocolate. Tremendamente apasionada por los procesos de gestación, parto, lactancia y crianza. Enemiga acérrima de la violencia obstétrica y los mitos sobre crianza y lactancia. La lactancia de 3 años y 5 meses de mi hija como uno de los caminos más lindos que he recorrido.

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