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Crisis de los 8-9 meses

Esta crisis es particularmente larga y difícil, puesto que tiene que ver más que todo con la maduración emocional y cognitiva de tu guagua.  En esta etapa tu guagua se está enterando de que su mamá es una persona diferente, separada.  Antes de esto, sentía “yo y mi mamá somos una misma persona”, pero ahora que comienza a percatarse que su mamá puede irse (¡al baño! pero tu guagua cree que a un lugar desconocido y para siempre) siente gran confusión y una tremenda angustia por no tener el control de ello: Esta es la crisis de ansiedad por separación.

Tu guagua comenzará a pedir pecho mucho más seguido.  Hasta hace poco lograba quedarse en calma jugando con sus juguetes o mirando al perro y riendo, momento en el que tú aprovechabas de preparar tu desayuno o vestirte, ahora rompe en llanto como si el mundo se fuera a acabar apenas te pierde de vista.  Es una situación bastante estresante y el momento perfecto para que caigan como lluvia comentarios del tipo “es culpa de la teta, mira lo dependiente que está tu guagua, no aguanta ni un segundo sin ti”.  Y claro: un clásico es culpar de todos los males de este mundo a la teta.



NO.  Tu guagua no es “dependiente por culpa de la teta”.  Las crías SON dependientes por definición.  Si tu guagua pudiera valerse sola, sería capaz de caminar y comer por sí sola a los pocos minutos u horas de nacer, tal como lo hacen los bebés de las jirafas, caballos y ciervos.  Tu guagua en cambio nace muy inmadura, necesita 100% de los cuidados de un adulto, de que alguien lo abrigue, lo alimente, lo tome en brazos, lo ayude a dormir, le entregue seguridad.  El sentir esta enorme demanda puede hacerte sentir que lo has hecho mal, que “lo has tomado mucho en brazos y se acostumbró” y otras tantas cosas que se dicen desde la más completa ignorancia y desde un adultocentrismo aplastante.

Tu guagua, al igual que ha sido desde que lo gestabas, te necesita.  Antes te necesitó para formarse en tu útero y nacer.  Te ha necesitado para muchísimas cosas y ahora, te necesita para entender el mundo, para que le hagas sentir que está a salvo y que es querido/a.  Y la mejor forma de demostrarle todo eso es con amor, abrazos, besos y claro, mucho mucho acceso a tu cuerpo y a su amado pecho.

Esta crisis además de ser muy agotadora de día, lo es también de noche: tienden a despertar más veces por la misma razón (necesitan verificar que está su mamá ahí todo el tiempo), despiertan llorando con gran angustia y se calman pronto al mamar.  ¡Está todo ok!  Es lo esperable y es lo que necesita su cerebro para entender que todo va a estar bien.  Si te sientes demasiado agotada intenta pedir ayuda a tu pareja o a quien puedas acudir para descansar un poco y para poder hacer tus cosas durante el día.  Como todas las etapas, esta también acabará. Respira… ¡y a seguir! ?

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Comentarios

Jael Bitran A.
Mamá de Renata. Vegetariana hace 16 años. Psicóloga. Asesora de lactancia <a href="http://www.edulacta.com/">Edulacta</a>. Amante de las manualidades, la lluvia, la naturaleza y el chocolate. Tremendamente apasionada por los procesos de gestación, parto, lactancia y crianza. Enemiga acérrima de la violencia obstétrica y los mitos sobre crianza y lactancia. Amamantando felizmente “hasta que las velas no ardan”.

2 thoughts on “Crisis de los 8-9 meses

    1. Hola Francisca!
      Si, normal. Todos los brotes de crecimiento son en una fecha aproximada y de duración aproximada también. En especial esta, que es de crecimiento y desarrollo emocional más que de lactancia, puede variar mucho.
      Ánimo!!

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