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Artículos útiles (y otros no tanto) en período de lactancia

Cuando nos convertimos en madres y estamos incluso embarazadas aún, típico alguien organiza un babyshower y empezamos ahí a conocer algunas cosas, llegan regalos que nos parecerán maravillosos y que pensamos nos ayudarán mucho, pero quizás eso no es tan real en la práctica. Hoy les comentaré a grandes rasgos qué cosas pueden ayudarnos en la lactancia y qué cosas mejor evitamos.

Chupete: Los hay de colores, con formas, de silicona, de caucho, hasta con cristales… lo cierto es que el chupete se crea para ‘reemplazar’ la teta en cierta medida, ya que los bebés tienen necesidad de succionar, eso los calma, pero hay harta diferencia entre un plástico y la teta.  El chupete usado con mucha frecuencia puede tener consecuencias como deformar la dentadura, perjudicar el acople, e interferir en la lactancia.  Por más ‘ergo’ que diga que es, es un plástico.  Si se ofrece, debe ser idealmente después del tercer mes, y de manera ocasional.

Que el bebé tenga siempre la teta a disposición incluso para calmarse es sumamente beneficioso.

La succión no nutritiva (o succión afectiva) es muy importante en todo momento.



Cojín de lactancia: Absolutamente muy útil, ayuda a la mamá cuando está muy dolorida después del parto.  El bebé puede acomodarse de diversas maneras y la madre no hace tanto esfuerzo.  Se pueden probar varias posiciones.  Muy útil también para amamantar más de un bebé.

Pezonera: otro plástico.  Se mal utiliza como primera opción cuando hay grietas en el pezón.  Si eso ocurre o si la mamá tiene pezón plano. lo primero es corregir y ayudar con el acople. Puede parecer una ‘solución’ pero muchas lactancias terminan antes de lo que deberían por el uso de pezoneras.  La mamá debe lavarlas y esterilizarlas después de cada uso.  Hay que ponérselas y llevarlas a todos lados.  Puede propiciar la aparición de hongos, entre varias cosas.  Su uso debería ser en casos puntuales y ojalá guiado.

 

Amapolas: las amapolas fueron creadas con la intención de mantener el pezón ‘aislado’ y que pueda ‘ventilarse’, pero en realidad muchas veces provoca un ambiente de calor con mucha humedad que tampoco es bueno sobre todo si hay heridas y/o grietas.  Lo ideal sería (obviamente además de corregir el porqué de las grietas) mantener el pecho al aire.  De no ser posible, hacer un rollito con un mini pañal, enrollarlo en forma de ‘O’ y ponerlo entre el sostén y el pezón, siendo ésta una opción mas económica además.  La leche que recolectan las amapolas deberían desecharse, ya que está en un ambiente caluroso, en contacto con la piel, sudor, etc.

Absorbentes de leche: útiles cuando se nos cae la leche, aunque su uso prolongado podría propiciar la aparición de hongos.  La recomendación es cambiarlos tan seguido como sea posible, usarlos solo en caso necesario y preferir los absorbentes de tela, que son reutilizables, lavables y duraderos.  Cuestan un poco más que un paquete de desechables pero sin duda es una inversión mucho más amigable con la piel y además con el medioambiente.

 

Collar de lactancia: este accesorio nos ayudará mucho alrededor de los 4-5 meses. Cuando los bebés comienzan a explorar más, a distraerse con mayor facilidad cuando están tomando teta, este accesorio nos ayudará a llamar su atención, evitar los pellizcos, los tirones de pelo, incluso el bebé puede morderlos cuando tenga molestias por la salida de los dientes (siempre con supervisión).  Los hay de silicona, tejidos, ¡incluso tú misma puedes hacer el tuyo!

 

Fular: un accesorio bastante económico y muy versátil sobre todo en los primeros meses.  Ayuda al apego y contribuye con la lactancia a demanda.  Se puede ajustar de múltiples maneras y el bebé tendrá el pecho a disposición siempre, y la mamá a su vez, libertad para usar sus manos y hacer sus cosas con más cotidianidad.

 

Collar de ámbar: el collar de ámbar báltico se ve súper lindo… en teoría alivia las molestias de la dentición, los cólicos, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, reduce inflamaciones, etcétera… etcétera.. etcétera.. mágico, ¿no?  Lo cierto es que no existe nada comprobado, incluso hay estudios que demuestran que la temperatura corporal no ayudaría a liberar todas las propiedades del ámbar, y otros estudios que indicarían los grandes riesgos de asfixia y estrangulamiento. 

 

Portabebé o colgona: si le dijeran que existe un producto que con su uso podría generarle daños a la columna, daños de postura, daños en las caderas de su bebé…  ¿lo usarías?  Probablemente no.  Las colgonas pueden provocar esto y más.  Si buscas un portabebé, ¡infórmate!  Un fular, bandolera, portabebé ergonómico, o un mei tai pueden ser muy útiles y beneficiosos.  Las colgonas, mejor, no.

Mamadera: también regalo por excelencia, todas en algún momento compramos una o nos la regalan, pero lo cierto es que existen muchos bebés que toman teta, que no tienen por qué necesariamente pasar por la mamadera.  La mamadera y su uso prolongado y prematuro puede provocar lo que llamamos confusión tetina/pezón.  Esto es porque el bebé realiza una serie de movimientos orofaciales para extraer leche de la teta, en cambio el movimiento que realiza para extraer leche de la mamadera es absolutamente distinto.  Requiere ‘menos’ complejidad en sus movimientos, el bebé se da cuenta que le sale leche mucho más rápido que en la teta, y termina por preferir la mamadera y rechazar el pecho.  La recomendación es que se use de la misma manera que el chupete, ocasionalmente e idealmente pasados los 3 meses de edad del bebé.  Si la mamá desea suplementar su leche, puede hacerlo también con: cuchara, vasito, vasito entrenador en bebés un poco más grandes, jeringa, sonda al dedo, etcétera.

Lanolina: la lanolina es creada con la grasa que tienen las ovejas para impermeabilizar su piel, entre la piel y la lana.  Al igual que el ámbar, le atribuyen un sinfín de ‘propiedades’ pero en la práctica no es más que otro producto con buena publicidad.  Hay estudios que indican incluso que la lanolina no favorecería la curación de grietas ya que macera la herida y la mantiene húmeda, lo que impide su correcta cicatrización, así como también puede dificultar el acople ya que la boca del bebé resbalaría por la textura propia de la grasa.  Si existen grietas de pezón, obviamente hay que corregir la causa que es generalmente y más común un agarre incorrecto de bebé al pecho. Lo mejor es aplicar 2-3 gotas de aceite de oliva y que se absorba.   No es necesario lavar el pecho después de hacer esto.

¿Te regalaron algunas de estas cosas?  Cuéntanos qué te ha servido y qué no.

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Karin Carreño
Mamá de Cristóbal Asesora de Lactancia EDULACTA

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