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Alergias Alimentarias: Cuando aparecen otras dificultades en la lactancia

 

Mi hijo Cristóbal nació el día 16 de junio de 2016, y es nuestro primer hijo junto con Daniel, mi pareja.  No tuvimos mayores problemas con la lactancia, nunca me informé mucho durante mi embarazo, pero las cosas se fueron dando y mi instinto me decía que así debía ser.  En la estadía en la clínica jamás le dieron relleno.  Siempre estuvo conmigo (o con su papá cuando se lo llevaban a hacerle algún examen).  Nos dieron el alta y las cosas en la casa siguieron de la misma manera: mucho amor, apego y tetita a libre demanda.

En los controles de peso nos fue súper bien: todo iba marchando perfecto hasta que Cristóbal cumplió dos meses.  Al comienzo fue raro y muy sorpresivo.  El día lunes antes de que el papá se fuera a trabajar, ya llevaba 3 pañales con caca, verde, como moco, muy explosiva, se pasó su ropa esas tres veces.  Durante el día las cosas siguieron iguales, mucha caca, muy ácida, muy explosiva… decidimos en la tarde cuando ya llevaba 17 pañales con caca en el día, ir a urgencias.  Ahí revisaron que no estuviese deshidratado, le tomaron exámenes de sangre, de orina y de deposiciones, todo estaba normal.  “Algo viral” nos dijeron; un cuadro que debería desaparecer en máximo una semana.  Pero por supuesto, eso no pasó, ni disminuyó, sino que se mantuvo.

Ya era un caos mantener ropa para el día.  Era un ciclo de juntar 3 cambios, a la lavadora, a la secadora, y a usar de nuevo para echar 3 cambios más.  Era una rutina agotadora.



A pesar de todo, Cristóbal siempre tuvo buen ánimo.  Si antes tomaba mucho tiempo teta, ¡¡ahora era aún mas!!   En este período de tiempo llegue a la Red de Apoyo a la Lactancia Materna Chile, y ahí descubrí que una posible causa de que el bebé tuviese deposiciones verdes era que no estuviese vaciando bien el pecho.  Entonces durante 24 horas le di solo de un pecho, me saqué la leche del otro, y las deposiciones no mejoraron en nada (bueno, había que intentarlo).

A los 7 días, (sin mejorías) fuimos con su pediatra y nos dimos cuenta que no había subido nada de peso desde la consulta de urgencias, pero pensamos que pudo ser por la diferencia de pesas que se usaron.  En fin, no había deshidratación, pero aparecieron las cacas con sangre.  Nos derivó a gastroenterólogo infantil.

Llevamos a Cristóbal a la primera consulta con gastroenteróloga, y ella nos habló sobre la posibilidad de alergia alimentaria.   La verdad la primera vez que uno oye eso es como algo súper aterrador, desconocido y desalentador.  Es algo que no tiene un diagnóstico más que clínico, no existen exámenes… entonces es fácil sentirse en una especie de vacío de información.  Surgen MIL preguntas: ¿tendré que destetar?  ¿Es mi leche el problema?  ¿Esto será para siempre?  ¿Qué hago?  La gastroenteróloga antes de confirmar cualquier cosa, nos pidió muchos exámenes para descartar enfermedades que tienen como síntoma la caca con sangre, entonces a Cristóbal le hicimos estudio completo de: muestra de sangre, muestra de orina, muestra de deposiciones, test de sudor, etcétera.

Una vez hicimos todos los exámenes y todos salieron absolutamente buenos, se sospechó con más firmeza el asunto de la alergia alimentaria, más específicamente a la leche de vaca y soja, en nuestro caso.  La profesional nos guió en los alérgenos que debía excluir de mi dieta, y nos alentó en todo momento a continuar con la lactancia, ¡y comenzamos!

Debo decir que esta parte es un poco mágica, es casi para no creerlo.

Nosotros hicimos une dieta base súper estricta, en donde predominaban frutas y verduras orgánicos, alimentos no procesados, todo hecho en casa lo más natural posible.  A la semana de hacer este cambio en la alimentación, ya habíamos bajado de mudar entre 17-20 veces a Cristóbal, a mudarlo entre 8 y 10 veces al día.  La caca ya no era tan explosiva y no se pasaba hasta el cuello.  Durante la segunda semana incluso cambió el color (pasó de verde brillante a amarillo mostaza, y fue disminuyendo la mucosidad) y finalmente con un mes de dieta, nuestro hijo de ya 3 meses y medio aproximadamente, hacía caca entre 2 a 4 veces al día.  Algo que era impensable, sucedía.  Se confirmaba todo y era el comienzo de nuestra “Dieta del amor”.

 

 

Quiero con esto entregar el siguiente mensaje:

  • No todo es Alergia Alimentaria, pero ante las sospechas lo mejor que pueden hacer es contactar un buen gastroenterólogo o inmunólogo infantil.  Es fundamental que un profesional de la salud evalúe al bebé completo, su situación y estado de salud integral antes de sospechar nada.
  • Calma.  A veces uno se desespera, ¡y cómo no hacerlo si se trata de nuestros hijos o hijas!, pero este proceso es un camino largo, complicado, mega cuesta arriba, ¡pero las recompensas son enormes!
  • No todos los bebés tienen los mismos síntomas.  Hay reacciones tardías, inmediatas, mediadas por alguna inmunoglobulina, inclusive hay bebes que al estar en contacto con el alérgeno pueden hacer shock anafiláctico, el cual es una sobre reacción grave del sistema inmune, y es grave porque compromete la vida.  Si es el caso de tu hijo o hija, el profesional de salud ideal es sí o sí un inmunólogo, ya que es el especialista en alergias.
  • Hacer la dieta estricta es difícil, pero es lo más seguro. Cuando empiezas a hacer “la dieta del amor” no sabes bien qué comer.  Es en ese instante en que nos damos cuenta qué cosas realmente comemos, y que de esas cosas, muy pocas son “comida” en realidad.  El éxito de esto depende de la constancia y “limpieza” con la que se haga la dieta.  En cierta forma “volver a lo natural” es una buena idea, prefiriendo frutas y verduras, carnes provenientes de criaderos libres, etcétera (va a depender de qué cosas se excluya, por supuesto).
  • Mantener la lactancia materna.  Hay muchos profesionales de la salud que ofrecen como “solución” destetar y reemplazar la leche materna por alguna fórmula hidrolizada o en base a aminoácidos.  Si un bebé tiene síntomas, lo sano es hacer la dieta, ¡y listo!  La leche materna NO pierde jamás ni su calidad de alimentar ni de entregar defensas haciendo esta dieta del amor (por más estricta que sea, hay bebés que toleran súper pocos alimentos por leche materna y aún suben de peso perfecto).  La leche materna sigue siendo un factor protector para el bebé siempre.
  • Si no ves mejorías, vuelve a consultar con el médico.  Quizás haya que excluir más alimentos.  Hay bebés que tardan más que otros en estabilizarse, pero aún así la leche materna es todo lo que necesitan.
  • Costos v/s beneficios.  La dieta del amor puede resultar un tanto costosa de mantener, considerando que los alimentos orgánicos, libres de transgénicos, etcétera, no se comparan en calidad con nada, su precio es elevado.  La oferta disponible no es muy amplia, no hay mucho que hacer.  Pero es infinitamente más económico mantener la dieta versus alimentar a un bebé alérgico con fórmulas especiales, y esto, sin contar los innumerables beneficios que tiene alimentar al bebé con leche materna, que es gratis en cantidad, perfecta, entrega inmunidad, protección y un sinfín de cualidades maravillosas.  El tema económico en una familia con un bebé alérgico es súper importante y dar teta es símbolo de ahorro, aunque a simple vista no lo parezca.

¡Nuestros hijos e hijas valen cada sacrificio que hacemos!  A veces, cuesta encontrar apoyo, de cómo mantener la lactancia, y con una sospecha de alergia alimentaria puede incluso costar más, pero no es imposible, todo lo podemos por nuestros hijos.  Como recomendación, pueden seguir o contactar a la fundación “Creciendo con Alergias” donde encontrarán todo tipo de apoyo en este camino.  ¡Mucho ánimo y cariño para todos y todas!

 

 

Karin Carreño U.

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Karin Carreño
Mamá de Cristóbal Asesora de Lactancia EDULACTA

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